La sorprendente historia del lápiz: Lo que el contrabando medieval tiene que ver con la estructura atómica del carbono.

Lo podes leer en 5 minutos.

pencil-1483448

“Lleva un lápiz para escribir en un avión. Las lapiceras pierden tinta.”, dice el primer enunciado de las 10 Reglas de la Escritura de Margaret Atwood. “Pero si el lápiz se rompe no se le puede sacar punta en el avión, porque no se puede llevar cuchillos a bordo. Por lo tanto: Lleva dos lápices.” A pesar de que el lápiz ha alimentado las más diversas manifestaciones de la cultura creativa, como los cuadernos de croquis de los más célebres artistas y arquitectos, los profundos e inéditos poemas de Marilyn Monroe, los increíbles retratos de Lisa Congdon y los diagramas de David Byrne sobre la condición humana, sólo ha existido por un poquito más de doscientos años.

En el fascinante libro 100 Cosas Esenciales Que No Sabías Que No Sabías, John D. Barrow cuenta la histora de esta subestimada maravilla tecnológica:

El lápiz moderno fue inventado en 1795 por Nicholas-Jacques Conte, un científico del ejército de Napoleón Bonaparte. El material mágico que resultó tan apropiado para este propósito, fue la forma de carbono puro que hoy llamamos grafito. El grafito fue, en principio, descubierto en Europa, en Bavaria, al comienzo del S. XV; aunque los aztecas ya lo venían usando hacía varios cientos de años. Inicialmente se creyó que éste era una forma de plomo y se lo llamó ‘plumbago’ o plomo negro. Recibió el nombre de grafito recién en 1789, derivado de la palabra griega ‘graphein’, que significa ‘para escribir’. ‘Lápiz’ es una palábra aún más vieja, derivada del latín ‘pencillus’, ‘colita’, usada para describir los pequeños trazos de tinta utilizados para escribir en la Edad Media.

Nicholas-Jacques Conte (1755-1805).

Pero la historia del lápiz, como muchas de las innovaciones seminales, tiene un costado oscuro:

Los más puros depósitos de grafito se encontraban en 1564 en Borrowdale, cerca de Keswick, Inglaterra, y generaron una industria de contrabando e ilegalidad bastante importante en la zona. Durante el S. XIX, se desarrolló una importante industria de fabricación de lápices alrededor de Kestwick, con el fin de explotar la alta calidad del grafito.

Y así, la industria del lápiz floreció:

La primer fábrica de lápices abrió en 1832, y la Cumberland Pencil Company acaba de celebrar su 175º aniversario; aunque las minas locales han sido cerradas hace rato y el grafito que se usa ahora proviene de Sri Lanka y otros lugares lejanos. En su época, los lápices Cumberland fueron los de mejor calidad porque el grafito que usaban no dejaba polvo y marcaba el papel muy bien.

Oldest pencil
El lápiz de madera más antiguo del mundo, se encontró en una casilla de madera construída en 1630. Imagen de la Colección Faber-Castell.

Simple como parece, el lápiz ha evolucionado bastante desde su aparición:

El proceso original de manufactura de los lápices Conte, involucraba tostar una mezcla de agua, arcilla y grafito en un horno a más de 1000 ºC antes de encerrar la pasta resultante en un palito de madera. La sección de ese palito podía ser cuadrada, poligonal o redonda, dependiendo del uso que se le iba a dar al lápiz – los carpinteros no quieren lápices redondos que rueden hasta caerse de la mesa. La dureza o suavidad de la mina del lápiz puede ser determinada ajustando las proporciones de arcilla y grafito en la mezcla. Los fabricantes de lápices comerciales suelen comercializar 20 graduaciones diferentes, desde un blandísimo 9B hasta un durísimo 9H, con el valor intermedio HB, a mitad de camino entre ambos. H significa ‘hard’, ‘duro’ en inglés, y B significa ‘black’, ‘negro’. Mientras más alto el número de B, más grafito queda en el papel. También hay un lápiz F (‘fine point’, ‘punta fina’), que es un lápiz duro pensado más para escribir que para dibujar.

Barrow revela la ciencia detrás de una pregunta común:

Lo extraño del grafito, es que es una forma de carbono puro que es uno de los sólidos más blandos conocidos, y uno de los mejores lubricantes ya que, los seis átomos de carbono que lo componen, se unen formando un anillo y pueden deslizarse sin problemas sobre los anillos adyacentes. Pero, si la estructura atómica cambia, hay una forma cristalina de carbono puro que es uno de los sólidos más duros conocidos: El diamante.

Carbones. Cómic de Montt.
Carbones. Cómic de Montt.

Para el pensador matemático, Barrow ofrece un saciador de curiosidad:

Es interesante preguntar cuanto tiempo se puede dibujar una línea recta con un típico lápiz 2B antes de que se agote la mina. El espesor de grafito que queda en una hoja de papel por un lápiz 2B es de más o menos 20 nanómetros, y el átomo de carbono tiene un diámetro de 0.14 nanómetros, entonces la línea que deja el lápiz es de aproximadamente sólo 143 átomos de espesor. El radio de la mina de un lápiz es de 1 mm, por lo que el área es de π mm². Si el largo total del lápiz es 15 cm, entonces el volumen total de grafito es de 150π mm³. Si dibujamos una línea de 20 nanómetros de espesor y 2 mm de ancho, vamos a tener suficiente mina para dibujar por una distancia L= 150π/4*10-7 mm = 1,171 km.

Entre otras cosas, 100 Cosas Esenciales Que No Sabías Que No Sabías explora las preguntas a cuestiones tan fascinantes como el origami del universo, qué relación hay entre el rugby y la relatividad, cuánto tiempo suelen sobrevivir las cosas y más.


Este texto fue publicado originalmente por María Popova en Brain Pickings, y traducido al español y corregido por Manuel Muñoz para Taller 9. Si querés saber más, visitá: brainpickings.org.