Tadao Ando: abrazando la contradicción.

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The Modern Art museum of Fort Worth. Imagen: Thomas Hawk. https://www.flickr.com/photos/thomashawk/

“El hueco existente entre los elementos en oposición debe ser penetrado. Este hueco se corresponde con el concepto estético japonés del ma. El ma no es nunca una paz dorada, sino un lugar de  violentos conflictos. Y es esa brutalidad del ma la que me permite continuar poniendo a prueba y provocando el espíritu humano”

Tadao Ando (El croquis n°58)


En este artículo vamos a tener, como eje principal, la contradicción como punto de partida en el pensamiento de Tadao Ando. La contradicción, según la Real Academia Española es: “afirmación y negación que se oponen una a otra y recíprocamente se destruyen”. Sin embargo, es importante destacar que como bien podemos ver en el siguiente fragmento del Tao Te Ching, los pares opuestos para la cultura oriental, no se destruyen sino que se construyen los unos a los otros:

“Cuando sobre la tierra,
Todos reconocen la belleza como belleza.
Así queda constituída la fealdad.
Cuando sobre la tierra,
Todos reconocen la bondad como bondad
Así queda constituída la maldad
Porque “ser y no ser” crecen juntos.”

En el caso de Tadao Ando, esta contradicción, entonces, no es destructiva (como si lo es desde una concepción occidental), por el contrario, a partir de ella es que se puede pensar la arquitectura. En sus palabras: “Se trata […] de contradicciones que no intento eludir, y a las que planto cara en mi búsqueda de una arquitectura coherente” (El croquis, pag 5). Entre estos conceptos opuestos, es que Tadao habla de un hueco que debe ser penetrado, este hueco es lo que en la filosofía oriental se conoce como ma, concepto fácilmente entendido en el siguiente fragmento del Tao Te Ching:

“Treinta radios convergen en el centro
de una rueda,
pero es su vacío
lo que hace útil al carro.
Se moldea la arcilla para hacer la vasija
pero de su vacío
depende el uso de la vasija.
Se abren puertas y ventanas
en los muros de una casa,
y es el vacío
lo que permite habitarla.
En el ser centramos nuestro interés,
pero del no-ser depende la utilidad.”

Se puede apreciar cómo es que el vacío es fundamental como esencia, las cosas sin vacío no serían. En este marco, “penetrar el hueco existente entre elementos en oposición” toma una importancia distinta: el hueco como mediador entre elementos que se oponen -se oponen construyéndose recíprocamente- hace a las cosas ser.

Los temas en los que vamos a identificar esta contradicción a lo largo de este artículo son los siguientes pares de conceptos que son clave en su arquitectura: tradición/originalidad, realidad/ficción, modernidad/posmodernidad, hombre/mundo. Vamos a indagar en esta contradicción que Ando utiliza como provocación intencionada, para generar interrogantes en una sociedad que parece dormida: “Creo que el papel fundamental de la arquitectura es estimular activamente a la sociedad” (El croquis, pág. 7) La arquitectura como resistencia.

Tradición/Originalidad

La arquitectura de Ando se encuentra inmersa en el mundo japonés. La arquitectura tradicional japonesa trae consigo ciertas características que podrían resumirse en los siguientes puntos: colorido sutil, materiales frágiles (madera, papel, tierra), suavidad en el encuentro de las partes, una sutil transición entre interior y exterior y el ordenamiento de espacios secuenciales. Sin embargo, Ando no se conforma con una arquitectura puramente tradicional, sino que busca  “una renovación de la sensibilidad japonesa que libere a ésta de su cautiverio en el museo de la tradición” (El croquis, pág.5).

En este contexto, es que se hace las siguientes preguntas: “¿Es posible trasladar la esencia de la delicada arquitectura japonesa a una arquitectura infundida de gran intensidad? Y a la inversa, se puede introducir delicadeza en un espacio construido con vigor sin que esto suponga un debilitamiento de su intensidad? ¿Resulta contradictorio manejar la totalidad de forma osada, y los detalles con delicadeza, al tiempo que tratamos la totalidad con esmero y los detalles con brutalidad?” (El croquis, pag.5) Vemos que para Ando, no se trata tampoco de realizar una arquitectura completamente original, nueva, alejada de la tradición, sino que a través de la incorporación de una intensidad a la sutilesa japonesa es que, cree, se podrá dar un paso hacia adelante en la arquitectura de su país. Podría resumirse esta postura en al siguiente oración: “quiero moldear el espacio con espíritu delicado y artesanal. Sin embargo, estoy resuelto a penetrar en ese espacio utilizando la violencia. Pretendo impregnar de una intensa originalidad la delicadeza que ha distinguido al mundo oriental” (El croquis, pag.5)

The Modern Art Museum of Fort Worth. Imagen: Thomas Hawk. https://www.flickr.com/photos/thomashawk/

Realidad/ Ficción

Ando plantea una relación muy particular entre realidad y ficción. Por un lado, pretende crear una arquitectura en contacto con la realidad, que tenga en cuenta las cuestiones sociales, políticas, económicas, legales, pero sin embargo, una arquitectura puramente real, manipulada sólo racionalmente es para él una arquitectura carente de riqueza, superficial. Por otro lado, está la ficción, la invención pura, la creación y el sueño, Ando dice: “Trato de inyectar, lo más que puedo, mis sueños a mi arquitectura, y creo que cuanto más grande el sueño, más espléndida será la creación arquitectónica” (Tadao Ando, 1989, pág. 44) Sin embargo, una arquitectura de mera ficción, que está fuera de la realidad, no lo conforma. Para Ando es importante un ida y vuelta entre realidad y ficción, estos conceptos contradictorios entre sí, deben convivir en sus edificios, debe haber de ambos una dosis justa. “La creación arquitectónica se mueve como un péndulo entre las dimensiones de realidad e imaginación, finalmente sobrepasando los obstáculos realineándolos en una armoniosa dualidad” (Tadao Ando, 1989, pág. 44)

Es la intensión de Ando, entonces, generar una arquitectura real, que tenga en cuenta los condicionantes externos (la estructura, el contexto, las funciones), pero en donde siempre haya algo de ensueño “pretendo inyectar una dosis de ficción en el núcleo de lo real, hacer coexistir una ficción abrumadora con la realidad en un sólo hecho arquitectónico, creando espacios no familiares que hagan partícipe de su ficción a lo cotidiano” (El croquis, pág. 5). Esta contradicción aparece, de esta manera, para movilizar al que habita, para ponerlo a prueba y provocarlo: “Aferrarse a tal contradicción, y penetrar en ella de forma enérgica podría devolverle el aire a nuestra sofocante sociedad, planteándole sugestivos interrogantes y transformando su apatía en vivacidad” (El croquis, pág. 5)

Silence, Tadao Ando and Blair Associates. Imagen: drinks machine. https://www.flickr.com/photos/drinksmachine/

Modernidad/Posmodernidad

La arquitectura de Tadao Ando, podría, en términos de lenguaje y materialidad, encasillarse como arquitectura moderna. Sin embargo, a través de este lenguaje es que quiere ir un poco más allá, reconociendo al movimiento moderno como un hecho histórico establecido y fundacional de la arquitectura contemporánea, pero separándose de aquellas cosas que cree, han fracasado. Para Ando: “en su apremio por ser aplicable al drámático cambio social, la arquitectura moderna convirtió los problemas del mundo real en valores numéricos mensurables […] un universalismo basado en valores numéricos invadió el mundo real y redujo su riqueza a una uniformidad plana” (El croquis, pág.7) Esta crítica que hace, de todas maneras, se diferencia de la postura posmoderna, que él cree vacía de contenido: “la arquitectura posmoderna simplemente ha pretendido cubrir la realidad con un barniz de nostalgia por el pasado y con imágenes placenteras que están al servicio de los intereses comerciales. La labor del postmodernismo ha consistido en la transformación de la tediosa realidad del movimiento moderno en una ficción colorista” Sin embargo, introduce en su arquitectura un poco de la ficción y el historicismo posmoderno.

En palabras de Ando: “[…] proporcionar un espacio en dinámico conflicto, un espacio que palpita en el hueco existente entre realidad y ficción, entre lo racional y lo ilógico.”. Podría decirse, un espacio entre lo moderno, como realidad y lo posmoderno, como ficción. Aparece de nuevo en esta frase, la idea de hueco entre opuestos, de este ma o espacio negativo, que se debe penetrar, llegando a una idea conciliadora entre dos mundos opuestos: “Aunque mi arquitectura se basa fundamentalmente en los métodos y las formas del movimiento moderno, concedo gran importancia a la localidad individual, al clima y a las condiciones propias de la estación, así como a la base histórica y cultural. Quiero crear arquitectura a través de la interacción de todas estas circunstancias” (El croquis, pag16)

Garden of Fine Arts, Tadao Ando. Imagen: bo.peter. https://www.flickr.com/photos/pjbo/

Cuerpo/Mundo

En japonés, la palabra que define cuerpo es shintai, esta concepción del cuerpo, es distinta a la occidental conocida por nosotros. En occidente, existe una noción de hombre donde el cuerpo y el alma son dos partes identificables y separables. Para Ando, cuerpo y alma no pueden ser divididas, el hombre es un ser vivo que experimenta el mundo en cuerpo y alma, simultáneamente. Además, este mundo que el hombre habita, existe en tanto que el cuerpo lo construye. Hay una correlación entre interior y exterior; el  “yo” como interior no aparece separado del mundo que lo rodea, el mundo se puede entender únicamente identificando este “yo” y diferenciándose como aquello que está por fuera de él. El mundo y el cuerpo existen interconectados, son en tanto que el otro existe. En palabras de Ando: “El hombre articula este mundo a través de su cuerpo. El hombre no es un ser dual en el que cuerpo y alma son esencialmente distintivos, sino que es un ser vivo corpóreo activo en el mundo. El “ahora y aquí” en el que este cuerpo distintivo se ubica es lo que es, primero, tomado por sentado, y subsecuentemente un “allí” aparece. A través de la percepción de esa distancia, o más bien, de la vivencia de esa distancia, el entorno se hace manifiesto como algo dotado de varios significados y valores… El mundo que aparece ante los sentidos del hombre y el cuerpo del hombre aparecen en este sentido, de manera interdependiente. El mundo articulado por el cuerpo es un lugar intenso, un espacio vivido. El cuerpo articula el mundo. Al mismo tiempo, el cuerpo es articulado por el mundo. Cuando “yo” percibo el hormigón como algo frío y duro, “yo” reconozco el cuerpo como algo cálido y suave. De esta forma, el mundo se convierte en el shintai”  (Tadao Ando, 1989, pag. 8)

Es teniendo en cuenta esta relación entre el hombre y el mundo, que Ando piensa en el rol del cuerpo en la experiencia del espacio arquitectónico. El hombre no debe tener un rol pasivo en su arquitectura, sino que debe experimentar el edificio, vivir este mundo que él construye a través de la distancia entre su ser y lo que esta por fuera de él. En palabras de Jackie Kestenbaum: “En ese pretendido control absoluto sobre las secuencias de las experiencias perceptivas, Ando se asemeja a un director de cine, con la diferencia que en este caso el espectador no se alimenta pasivamente de imágenes. Por el contrario, entrar en diálogo con un edificio de Ando suele ser una tarea ardua en la que se alternan esfuerzo y contemplación; un proceso en el que el fenómeno espacial queda impregnado en la mente” (El croquis, pag.13).

Museum Langen Foundation, Tadao Ando. Imagen: seier+seier. https://www.flickr.com/photos/seier/

Conclusiones

Pareciera que Tadao Ando, a través de una dialéctica es que se va quedando con las distintas síntesis de estos pares opuestos. Su arquitectura no es tradicional ni original, no es real ni ficticia, moderna ni posmoderna, es una síntesis superadora de éstos. Es sutil, pero intensa, es de ensueño pero inmersa en el mundo mensurable, es de lenguaje moderno pero embebida de cierta posmodernidad.

Para estas conclusiones podemos citar una frase de Eisenman que resumen de manera muy pertinente como es que la contradicción aparece en la arquitectura de Tadao Ando. “El espacio en Ando no es aquel del oriente u occidente, ni tampoco aquel de una dialéctica formal –nuevo o viejo, adentro o afuera. Más bien tiene una inquietante sensibilidad que ni trasciende ni es metafísica, ni es banal ni sublime, impregnado más bien de una alejada locución de lo ordinario y lo hiperreal o en los términos de Roland Barthes, “del fantasma de lo cotidiano” (Eisenman en The Yale Studio, 1989, pag. 138)

En un Japón posterior a la bomba de Hiroshima, ya occidentalizado, no nos sorprende encontrarnos con una arquitectura que es la unión de estos dos mundos (Oriente y Occidente). Unión que encuentra su sentido en la filosofía taoísta, donde el ser y el no-ser se alimentan de manera recíproca. Penetrando en el ma entre los pares opuestos es que Ando encuentra la esencia de su arquitectura, arquitectura donde el espacio ya no es simplemente el ma, sino que es también vacío occidental. “La de Ando es una ausencia que no es el espacio vacío de occidente, ni tampoco el espacio negativo de Japón. Más bien está cargado de esta fusión híbrida. Si el espacio occidental es animado, y el espacio oriental es silencioso, entonces el espacio de Ando es otro en el que sin la palabra, se genera un silencio teatral.” (Eisenman en The Yale Studio, 1989 pág. 138)


Bibliografía

  • Tadao Ando, The Yale Studio & Current Works, Rizzoli, New York, 1989.
  • Revista El croquis n°58 – Tadao Ando, El croquis editorial, 1993.
  • Revista GA Architect n°8 – Tadao Ando (1972-1987)
  • Lao Tse, Tao Te King, Edicomunicación, Barcelona, 1994.